«Tengo el carnet desde hace quince años y no he vuelto a coger el coche». Lo oímos muy a menudo. El miedo a conducir es mucho más habitual de lo que parece, y casi nadie lo cuenta porque da vergüenza. Si es tu caso, lo primero que queremos decirte es que no eres mal conductor ni mala conductora: es una reacción comprensible y se puede superar.
Una aclaración antes de seguir: no somos psicólogos. Si tu miedo te provoca ataques de pánico o afecta mucho a tu vida diaria, lo mejor es que lo consultes también con un profesional de la salud. Lo que te contamos aquí es lo que hemos aprendido acompañando a muchas personas a volver a conducir.
Cómo se manifiesta
El miedo a conducir no es igual en todo el mundo:
- No conducir nada. Tener el carnet guardado en la cartera y depender siempre de otros.
- Evitar situaciones concretas. Conducir por el barrio pero no por la autopista, no entrar en el centro, no aparcar en un parking, no conducir de noche o con lluvia.
- Conducir con mucha tensión. Llegar agotado, con las manos agarrotadas, después de cada trayecto.
- Pensar en conducir y agobiarse. A veces el malestar empieza horas antes de coger el coche.
Por qué pasa
No hay una sola causa, pero estas son las que más vemos:
- Mucho tiempo sin conducir. Aprendiste, aprobaste y no tuviste coche. Con los años, lo que fue un reto se convierte en una montaña.
- Un susto o un accidente. Propio o de alguien cercano. Aunque no pasara nada grave, la memoria lo guarda.
- Una mala experiencia aprendiendo. Un profesor que gritaba, comentarios de familiares en las primeras salidas o un examen muy tenso.
- Un cambio de entorno. Mudarse a una ciudad con más tráfico, con glorietas de varios carriles y cuestas, como Bilbao, puede reactivar inseguridades.
- La sensación de responsabilidad. Sobre todo cuando se empieza a llevar a hijos o a personas mayores.
Lo que no funciona
- «Tírate a la piscina». Obligarse a conducir en la situación más difícil suele reforzar el miedo.
- Que te enseñe alguien de la familia. Con toda la buena intención, los nervios del copiloto se contagian. Y sin doble mando, tampoco hay red de seguridad.
- Esperar a que se pase solo. Cuanto más tiempo pasa, más grande se hace.
Lo que sí funciona
La experiencia nos dice que el miedo a conducir se supera con exposición gradual, en un entorno seguro y con alguien que entiende lo que te pasa:
- Ponerle nombre. Qué te da miedo exactamente, desde cuándo y qué evitas. Solo con hablarlo, muchas personas ya se sienten mejor.
- Empezar donde estás cómodo. Un polígono vacío un domingo por la mañana, una calle tranquila. Sin prisa.
- Subir un escalón cada vez. Tráfico ligero, una glorieta pequeña, el centro, la autopista. Solo pasas al siguiente cuando el anterior ya no te genera malestar.
- Tener red. El doble mando y una profesora al lado que puede intervenir si hace falta te dejan concentrarte en conducir.
- Trabajar un objetivo real. Ir al trabajo, llevar a los niños al colegio, visitar a tu familia. Al final del proceso, ese trayecto lo haces tú.
Nuestro programa «Vuelve a conducir»
Lo dirige Ane Ruiz, profesora de autoescuela con formación en psicología. Incluye:
- Una sesión inicial de valoración, para hablar con calma de lo que te pasa y decidir juntos por dónde empezar.
- 6 clases prácticas con la misma profesora, a tu ritmo, en coche manual o automático.
- Un objetivo concreto que practicamos en las últimas clases.
Cuesta 290 € y se hace en la sede de Bilbao. Te podemos recoger en un punto acordado dentro de Bilbao o Barakaldo, sin coste. Si al terminar quieres seguir practicando, puedes continuar con clases de reciclaje.
Una de nuestras alumnas, Begoña, nos lo resumió así: «Con 52 años no me atrevía ni a sacar el coche del garaje. Ane me llevó paso a paso: primero calles tranquilas, luego el centro. Ahora voy sola a trabajar a Barakaldo».
Cómo pueden ayudar tu familia y tus amigos
Si alguien cercano tiene miedo a conducir, lo mejor que puedes hacer es no restarle importancia («si es muy fácil») ni presionar («a ver cuándo coges el coche»). Escucha, ofrécete a acompañar como pasajero tranquilo cuando ya esté conduciendo por su cuenta, y celebra los avances, aunque te parezcan pequeños.
Si todavía no tienes carnet y ya te da miedo
También pasa. Puedes sacarte el permiso B con normalidad y pedir que te dé las clases Ane, o empezar en un coche automático para tener una cosa menos de la que preocuparte. Cuéntanoslo al matricularte.
Señales de que vas por buen camino
El progreso no siempre se nota de una clase a otra, pero hay señales claras:
- Llegas a la clase con menos nervios que a la anterior.
- Ya no repasas mentalmente el recorrido la noche antes.
- Te das cuenta de que has conducido un rato sin pensar en el miedo.
- Te apetece probar algo nuevo: un trayecto distinto, la autopista o aparcar en un parking.
- Empiezas a conducir algún trayecto corto por tu cuenta, entre clase y clase.
Si notas algunas de estas cosas, vas bien. Si un día das un paso atrás, también es normal: el camino no es una línea recta.
Un último consejo
No te compares. Hay quien supera el miedo en tres clases y quien necesita diez. Lo único que importa es que cada clase te deje un poco mejor que la anterior. Si quieres hablarlo sin compromiso, escríbenos o mira el programa de miedo al volante.
¿Te llamamos?
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